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Tres jugadores con la camiseta naranja de Sportocio, con el cinturón puesto en el asiento de atrás de un coche, sonríen a la cámara.
Tres jugadores del club en el coche, el fin de semana del Campeonato de Extremadura por equipos. Octubre de 2026.

En este nivel

Cómo llega tu hijo a la pista depende mucho de las horas previas. Este nivel recorre la víspera, la mañana del torneo, la espera y el viaje en coche: uno de los momentos más importantes del día, al que casi nunca damos importancia.

  1. La lecturaAntes del partido
  2. La idea centralEn una frase
  3. En la pistaUna situación de torneo
  4. Tus decisionesTres, sin respuestas buenas ni malas
  5. En casaUna reflexión y un pequeño reto
  6. Completar el nivelY paso al nivel 4

La lectura

Es el capítulo 5 de «Acompañar para crecer», el manual del club, tal cual. También está en la biblioteca.

Antes del partido

Cómo llega vuestro hijo a la pista depende mucho de las horas previas. La idea general es sencilla: que el día de torneo se parezca lo más posible a un día normal.

La víspera

  • Rutina normal. Cena y hora de acostarse como cualquier día. Si cambiamos la casa por el torneo, le estamos diciendo que es un examen.
  • Él prepara su bolsa. Raquetas, agua, algo de comer, ropa de cambio, gorra, toalla. Revisadla con él, no por él. Es una forma sencilla de darle responsabilidad y confianza.
  • Nada de hablar de resultados. Ni del rival, ni del ranking, ni de los puntos que hay en juego. Su cabeza ya lo sabe.

La mañana del torneo

  • Llegad con tiempo. Con margen para calentar, presentarse al juez árbitro y situarse, sin prisas ni carreras.
  • Que se presente él. Según su edad, que sea él quien hable con el juez árbitro y pregunte su horario y su pista.
  • Desayuno y comida conocidos. No es el día de probar cosas nuevas.

La espera

En los torneos se espera mucho. Muchos padres aíslan al niño «para que se concentre» o «para que no gaste energía», y lo que suelen conseguir es que le dé más vueltas al partido. Estar con compañeros, charlar o jugar a algo tranquilo le quita tensión. La concentración llega con el calentamiento, no con dos horas de silencio.

Tres jugadores con la camiseta naranja de Sportocio, sentados a una mesa de terraza con bebidas y un plato de croquetas. Uno levanta el pulgar.
Con los compañeros, a la mesa. Campeonato de Extremadura por equipos, 2026.

El viaje en coche

El coche es uno de los momentos más importantes del día y casi nunca le damos importancia.

Un equipo de investigadores británicos grabó conversaciones reales entre padres e hijos camino de torneos de tenis y encontró algo muy claro: cuando el padre da instrucciones o hace «preguntas de examen», de las que ya sabe la respuesta, el niño se cierra, contesta con monosílabos o cambia de tema. Cuando el padre hace preguntas abiertas, el niño habla.

  • En vez de… «Tienes que subir más a la red.»

    Probad con… «¿En qué te quieres fijar hoy?»

  • En vez de… «¿Te acuerdas de lo que te dijo el entrenador?»

    Probad con… «¿Qué has estado trabajando esta semana?»

  • En vez de… «A este le ganaste, hoy no puedes fallar.»

    Probad con… «¿Cómo te sientes para el partido?»

  • En vez de… «Hoy tenemos partido.»

    Probad con… «Hoy juegas tú; yo voy a animarte.»

  • En vez de… «Concéntrate desde el primer punto.»

    Probad con… «¿Qué te apetece escuchar por el camino?»

Y si no quiere hablar, no pasa nada. El silencio o su música también valen. No hace falta hablar de tenis antes de jugar al tenis.

La última frase antes de entrar

Lo último que oye antes de entrar en pista se le queda. Que no sea una instrucción ni un resultado. Tres opciones que funcionan:

  • «Disfruta.»
  • «Pelea cada punto.»
  • «Aquí estoy.»

La idea central

Día de torneo, día normal.

Cena, hora de acostarse y desayuno como cualquier otro día. Si cambias la casa por el torneo, le estás diciendo que es un examen.

En la pista

Sábado temprano, camino del torneo. Tu hijo va callado, mirando por la ventanilla.

Tú repasas por dentro todo lo que ha entrenado esta semana, y te entran ganas de recordárselo.

Tus decisiones

Elige lo que harías tú y mira qué suele pasar con cada opción. No hay respuestas buenas ni malas: el contexto importa, y al final de cada una va lo que propone el club.

  1. Decisión 1 de 3

    Camino del torneo. Tu hijo va callado, mirando por la ventanilla.

    ¿Qué le dices?

    • «¿Te acuerdas de lo que te dijo el entrenador?»

      Es una pregunta de examen: ya sabes la respuesta. Con instrucciones o preguntas así, lo normal es que el niño se cierre, conteste con monosílabos o cambie de tema.

    • «¿En qué te quieres fijar hoy?»

      Es una pregunta abierta: piensa él en su partido, sin que se lo marques tú. Con preguntas así, los niños hablan.

    • Nada: respetas su silencio y le dejas su música.

      También vale. No hace falta hablar de tenis antes de jugar al tenis.

    Lo que proponemos. Pregunta, no des instrucciones. Y si no quiere hablar, no pasa nada: el silencio o su música también valen.

  2. Decisión 2 de 3

    Habéis llegado con tiempo y faltan dos horas para su partido. Sus compañeros juegan a las cartas en una mesa.

    ¿Qué haces?

    • Le llevas a un sitio tranquilo, para que se concentre y no gaste energía.

      Es lo que hacen muchos padres, y tiene su lógica. Pero aislarle suele conseguir que le dé más vueltas al partido.

    • Dejas que se quede con sus compañeros.

      Estar con compañeros, charlar o jugar a algo tranquilo le quita tensión. La concentración ya llegará con el calentamiento.

    • Le propones ir a ver jugar a su próximo rival.

      Ya en la víspera, el manual pide no hablarle del rival ni del ranking: su cabeza ya lo sabe. Y observar a los rivales es cosa suya, que el manual deja para los sub-16 y sub-18.

    Lo que proponemos. Que la espera se parezca a un rato normal con sus amigos. La concentración llega con el calentamiento, no con dos horas de silencio.

  3. Decisión 3 de 3

    Le llaman a pista. Tienes unos segundos antes de que entre.

    ¿Qué es lo último que le dices?

    • «Concéntrate desde el primer punto.»

      Lo dices para ayudarle, pero es una instrucción. Y lo último que oye antes de entrar en pista se le queda.

    • «A este le ganaste: hoy no puedes fallar.»

      Pone el resultado por delante del partido. Lo último que oye se le queda, y mejor que no sea un resultado.

    • «Aquí estoy.»

      Es una de las tres frases que propone el manual, con «Disfruta» y «Pelea cada punto». No le pide nada: le recuerda que estás ahí.

    Lo que proponemos. Que la última frase no sea una instrucción ni un resultado. Tres que funcionan: «Disfruta», «Pelea cada punto» y «Aquí estoy».

En casa

Piensa en cómo es vuestra casa la víspera de un torneo. ¿Se parece a la de un día normal, o se nota que mañana hay examen?

Un pequeño reto

En el próximo torneo, que la bolsa la prepare él: raquetas, agua, algo de comer, ropa de cambio, gorra y toalla. Revísala con él, no por él.

Completar el nivel

Toma las tres decisiones de este nivel y, cuando quieras, complétalo. Tu progreso se queda solo en este navegador.

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