
Sportocio AcademyNivel 4 de 8
Nivel 4 Competir con valores
La grada, los gestos y el respeto.
- Lectura de unos 3 minutos
- Tres decisiones
- Un reto para casa
- Insignia «Familia en equipo»
Este nivel aún está cerrado
Se abre cuando completes el nivel 3, «Antes del partido». La ruta va en orden, nivel a nivel.
Mientras, la biblioteca sigue abierta: su capítulo se puede leer ya, sin candados.
Ir al nivel 3En este nivel
Durante el partido no puedes jugar por él. Pero desde fuera le enseñas cómo se compite: con tu cara, con tus gestos y con el respeto a todos. Este nivel va de lo que ve cuando te mira, de las bolas dudosas y de tus propios nervios.
La lectura
Es el capítulo 6 de «Acompañar para crecer», el manual del club, tal cual. También está en la biblioteca.
Durante el partido
Tu cara habla más que tu voz.
Entre punto y punto os mira, y lo que encuentra influye en el punto siguiente.
Imaginad la escena: vuestro hijo falla una bola fácil en un punto importante, se gira y mira a la grada.
- Si ve a su padre con las manos en la cabeza, el punto siguiente lo juega con miedo.
- Si ve una cara tranquila o un pulgar arriba, suelta el brazo.
Un resoplido, un gesto de fastidio o darse la vuelta le llegan igual que un grito.

Haz
- Mantén una cara tranquila, pase lo que pase.
- Aplaude los buenos puntos de los dos jugadores.
- Anima el esfuerzo: «¡vamos!», «¡bien peleado!».
- Quédate hasta el final, vaya como vaya.
- Saluda al rival y a su familia al terminar.
Evita
- Dar indicaciones técnicas o tácticas.
- Cantar o discutir bolas desde fuera.
- Discutir con otros padres o celebrar fallos del rival.
- Resoplar, llevarte las manos a la cabeza o mirar al cielo.
- Irte porque el partido va mal.
Sobre las indicaciones
Además de todo lo que ya hemos explicado, en muchos torneos no está permitido que los acompañantes den instrucciones al jugador durante el partido, y hacerlo puede perjudicarle. Pero el motivo principal es otro: si le resolvemos los problemas desde fuera, no aprende a resolverlos él. Y eso es justo lo que le hará mejor jugador.
Sobre las bolas dudosas
El partido lo arbitran ellos. Si hay un problema con una bola, es el jugador quien puede pedir la presencia del juez árbitro. Nunca los padres. Cuando un adulto interviene desde la grada, el conflicto se multiplica y el niño se queda en medio.
Sobre irse
Marcharse porque el partido va mal le transmite que nuestro cariño depende del marcador. Quedarse hasta el final, con la misma cara que al principio, le dice lo contrario: que estamos ahí por él, no por el resultado.
Cómo gestionar vuestros propios nervios
Hace falta mucho autocontrol para ser un buen padre de tenista, y también se entrena. Algunas ideas que usan familias de la escuela:
- Elegid bien el sitio. Si de cerca os ponéis nerviosos, sentaos más lejos o donde él no os vea la cara tan fácilmente. Preguntadle dónde prefiere que os pongáis.
- Respirad. Inspirar despacio por la nariz y soltar el aire más despacio aún, tres o cuatro veces, sobre todo en los puntos importantes.
- Ocupad las manos. Una botella de agua, un café o las manos en los bolsillos evitan muchos gestos involuntarios.
- Tened una frase preparada. Para los momentos difíciles, un «¡vamos!» o un simple aplauso. Así no improvisáis cuando estáis tensos.
- Daos permiso para pasear. Si un momento os supera, alejaos unos minutos con naturalidad y volved. Es mejor que quedarse resoplando.
- Recordad para qué estáis ahí. No habéis venido a ganar un partido. Habéis venido a ver crecer a vuestro hijo.
La idea central
Tu cara habla más que tu voz.
Entre punto y punto te mira, y lo que encuentra influye en el punto siguiente. Un resoplido o un gesto de fastidio le llegan igual que un grito.
En la pista
Partido igualado. Su rival canta fuera una bola que, desde tu sitio, has visto dentro. Tu hijo se queda parado y mira a la grada.
A tu lado, el padre del rival aplaude.
Tus decisiones
Elige lo que harías tú y mira qué suele pasar con cada opción. No hay respuestas buenas ni malas: el contexto importa, y al final de cada una va lo que propone el club.
Decisión 1 de 3Tomada
El rival canta fuera una bola que tú has visto dentro. Tu hijo se queda mirando a la grada.
¿Qué haces?
Protestas tú: esa bola ha entrado.
Defenderle es un impulso muy humano. Pero cuando un adulto interviene desde la grada, el conflicto se multiplica y el niño se queda en medio.
Le dices desde la valla que pida juez árbitro.
Pedir juez árbitro es su recurso, y está bien que lo conozca. Pero decírselo desde la valla es darle una indicación: en muchos torneos no está permitido y, sobre todo, si le resolvemos los problemas desde fuera, no aprende a resolverlos él.
Le devuelves un gesto tranquilo y esperas.
Le dices sin palabras que sigues confiando en él. Si hay un problema con una bola, es él quien puede pedir la presencia del juez árbitro. Nunca los padres.
Lo que proponemos. Antes del torneo, enséñale que puede pedir juez árbitro con educación y seguir jugando: saber que tiene ese recurso le da mucha tranquilidad. Durante el partido, que lo resuelva él.
Decisión 2 de 3Tomada
En la grada, el padre del rival celebra los fallos de tu hijo y hace comentarios en voz alta.
¿Qué haces?
Le contestas: alguien tiene que pararle los pies.
Se entiende que te hierva la sangre. Pero los niños viven muy mal los conflictos entre adultos, y tu hijo aprende de ti cómo se compite.
Te alejas unos metros y sigues el partido desde otro sitio.
Es lo que propone el manual: no entrar. Vais a coincidir en muchos torneos durante muchos años.
Avisas al juez árbitro o a la organización.
Si la cosa sigue, es lo que toca: que lo resuelvan quienes organizan, no la grada.
Lo que proponemos. No entres. Aléjate unos metros y, si hace falta, avisa al juez árbitro o a la organización. Que lo resuelvan los chicos y el juez árbitro.
Decisión 3 de 3Tomada
Va perdiendo por mucho y el partido se hace largo. Te entran ganas de irte al coche.
¿Qué haces?
Te vas al coche: así no ve tu cara de sufrimiento.
Se entiende que quieras ahorrárselo. Pero marcharse porque el partido va mal le transmite que tu cariño depende del marcador.
Das un paseo corto y vuelves.
Si un momento te supera, alejarte unos minutos con naturalidad y volver es mejor que quedarte resoplando.
Te quedas y aplaudes los puntos peleados, con la misma cara que al principio.
Lo que más necesita es sentir que no te has ido. Quedarte le dice que estás ahí por él, no por el resultado.
Lo que proponemos. Quédate hasta el final, vaya como vaya. Si necesitas despejarte, un paseo corto y de vuelta a la grada.
En casa
Recuerda el último partido que viste desde la grada. Cuando se giró a mirarte en el peor momento, ¿qué cara crees que encontró?
Un pequeño reto
En el próximo partido, aplaude un buen punto del rival. Tu hijo lo verá.
Completar el nivel
Toma las tres decisiones de este nivel y, cuando quieras, complétalo. Tu progreso se queda solo en este navegador.
Nivel 4 de 8
Nivel completado
Ya sabes lo que ve tu hijo cuando te mira, y cómo se compite con valores desde la grada.
Con este nivel llevas 4 completados: la insignia «Familia en equipo» ya es tuya.