
Sportocio AcademyNivel 1 de 8
Nivel 1 El padre que acompaña
Un solo equipo y por qué el tenis es diferente.
- Lectura de unos 4 minutos
- Dos decisiones
- Un reto para casa
En este nivel
Alrededor de tu hijo hay tres figuras: él, su entrenador y su familia. Antes de hablar de partidos, este nivel va de cuál es tu sitio y de por qué el tenis, más que otros deportes, le deja solo ahí dentro.
La lectura
Es los capítulos 1 y 2 de «Acompañar para crecer», el manual del club, tal cual. También están en la biblioteca.
Un solo equipo
Alrededor de cada jugador hay tres figuras. Cuando cada una está en su sitio, el niño recibe un solo mensaje. Cuando los papeles se mezclan, recibe dos y no sabe a quién hacer caso.
El jugador
Juega, decide en pista, se equivoca y aprende. El partido es suyo, con sus aciertos y sus errores.
El entrenador
Enseña técnica y táctica, planifica los torneos y analiza cada partido con él.
La familia
Da cariño, seguridad y apoyo práctico. Es el refugio, no un segundo entrenador.

Por qué importa tanto separar los papeles
- Durante la semana Hemos trabajado con vuestro hijo que juegue con margen, alto y cruzado, para construir el punto con paciencia.
- Llega el partido Pierde dos juegos seguidos y desde la valla le llega un «¡pega más fuerte!».
- El niño se bloquea.
No es que no quiera hacer caso: es que tiene dos instrucciones contrarias de las dos personas que más le importan en ese momento.
Los estudios hechos con entrenadores de tenis señalan esta como una de las situaciones que más perjudican al jugador, sobre todo entre los 11 y los 15 años, cuando la competición empieza a ir en serio. Y casi siempre nace de la mejor intención.
Vuestro papel es insustituible
Que os pidamos no entrenar no significa que vuestro papel sea menor. Al contrario. Hay cosas que solo vosotros podéis darle:
Seguridad
Saber que le queréis igual gane o pierda.
Perspectiva
Recordarle que el tenis es una parte de su vida, no toda su vida.
Apoyo práctico
Llevarle, que coma bien, que descanse, que tenga el material preparado.
Valores
Enseñarle a ganar y a perder con respeto, con vuestro ejemplo.
Cómo trabajar con nosotros
- Confiad en el entrenador en lo técnico y lo táctico. Si algo no lo entendéis o no lo compartís, preguntadnos: os lo explicaremos encantados.
- Hablad con nosotros a menudo, pero en un momento tranquilo, fuera de la pista y nunca delante del niño.
- Contadnos lo que veis en casa. Vosotros conocéis a vuestro hijo mejor que nadie: su carácter, sus miedos, cómo lleva el colegio. Esa información nos ayuda mucho.
- Pongámonos de acuerdo en los objetivos. Lo ideal es que jugador, familia y entrenador compartamos qué buscamos esta temporada, y que el niño participe en esa conversación.
Por qué el tenis es diferente
Para acompañar bien a un tenista hay que entender primero lo que vive en la pista. El tenis es uno de los deportes más exigentes mentalmente para un niño.

No hay compañeros
En un deporte de equipo, el error de uno se diluye entre todos. En el tenis, cada fallo es suyo y lo ve todo el mundo.
Casi siempre compite sin su entrenador
Tiene que resolver solo los problemas que le plantea el rival.
Él mismo canta las bolas
En categorías de base no suele haber juez de silla: los propios jugadores deciden si la bola del rival ha entrado. Eso genera tensión y dudas.
Los partidos son largos y cambiantes
Dos o tres horas de altibajos, con momentos buenos y malos que hay que gestionar sin ayuda.
El marcador no perdona
Cada punto perdido se queda a la vista y pesa en la cabeza.
Entre punto y punto, mira a la grada
Busca un gesto, una cara, una señal de que todo va bien. Lo que encuentre influye en el punto siguiente.

La idea clave
Vuestro hijo está solo ahí dentro.
Por eso lo que hacéis fuera, aunque no digáis ni una palabra, le llega con muchísima fuerza. Todo este manual gira alrededor de esa idea.
Hay otra cosa que conviene saber: vosotros también lo pasáis mal, y es normal. Cuando se pregunta a padres de tenistas qué es lo que más les estresa, la respuesta más repetida es la propia competición: ver sufrir a su hijo, no saber qué decirle después de perder, las esperas, los otros padres. A eso se suman el dinero, el tiempo, los hermanos que reclaman atención y las dudas sobre el futuro. Reconocerlo no es una debilidad; es el primer paso para gestionarlo.
La idea central
Su refugio, no un segundo entrenador.
Hay cosas que solo puede darle su familia: seguridad, perspectiva, apoyo práctico y valores. Lo técnico es cosa del entrenador. Y lo que haces fuera de la pista, aunque no digas ni una palabra, le llega con muchísima fuerza.
En la pista
Primera ronda de un torneo. Tu hijo juega sin su entrenador al lado, canta él mismo las bolas y va perdiendo el primer set.
Entre punto y punto se gira hacia la grada. Busca un gesto, una cara, una señal de que todo va bien. Lo que encuentre influye en el punto siguiente.
Tus decisiones
Elige lo que harías tú y mira qué suele pasar con cada opción. No hay respuestas buenas ni malas: el contexto importa, y al final de cada una va lo que propone el club.
Decisión 1 de 2Tomada
Pierde dos juegos seguidos. Desde fuera lo ves clarísimo: tiene que pegar más fuerte. Él se gira y te mira.
¿Qué haces?
Le dices desde la valla: «¡Pega más fuerte!».
Nace de la mejor intención. Pero si esa semana su entrenador ha trabajado con él que juegue con margen, alto y cruzado, le llegan dos instrucciones contrarias de las dos personas que más le importan. Lo más fácil es que se bloquee.
Le devuelves un gesto tranquilo: un pulgar arriba o un «¡vamos!».
Cuando mira a la grada, lo que busca casi siempre es seguridad, no una solución técnica. Si ve una cara tranquila o un pulgar arriba, suelta el brazo.
Miras hacia otro lado para no ponerle más nervioso.
Tiene su lógica si te cuesta disimular los nervios. Pero darse la vuelta le llega igual que un grito. Si de cerca te pones nervioso, mejor buscar otro sitio, o preguntarle antes dónde prefiere que te pongas.
Lo que proponemos. Un gesto tranquilo, y lo técnico para su entrenador. Si ves algo en su juego que te preocupa, cuéntaselo al entrenador después, en un momento tranquilo y nunca delante de tu hijo.
Decisión 2 de 2Tomada
No acabas de entender cómo está planificando el entrenador los torneos de tu hijo esta temporada.
¿Qué haces?
Se lo comentas al acabar el entrenamiento, con tu hijo delante.
Preguntar está muy bien: el club lo pide. Pero el momento importa, y delante del niño la conversación le pone en medio.
Le pides al entrenador un rato para hablar, fuera de la pista.
Es lo que propone el manual: preguntar lo que no entiendes o no compartes, en un momento tranquilo, fuera de la pista y nunca delante del niño.
No dices nada, pero en casa le das a tu hijo tus propias pautas.
Te ahorras un mal rato, pero tu hijo recibe dos mensajes y no sabe a quién hacer caso. Y el entrenador se queda sin lo que tú ves en casa, que le ayuda mucho.
Lo que proponemos. Habla con el entrenador a menudo, en un momento tranquilo y sin tu hijo delante. Lo ideal es que jugador, familia y entrenador compartáis qué buscáis esta temporada, y que tu hijo participe en esa conversación.
En casa
Piensa en las cuatro cosas que, según el manual, solo puede darle su familia: seguridad, perspectiva, apoyo práctico y valores. ¿Cuál te sale sin esfuerzo? ¿Cuál se te escapa en un fin de semana de torneo?
Un pequeño reto
Antes del próximo partido, pregúntale dónde prefiere que te pongas para verle jugar. Y ponte ahí.
Completar el nivel
Toma las dos decisiones de este nivel y, cuando quieras, complétalo. Tu progreso se queda solo en este navegador.
Nivel 1 de 8
Nivel completado
Ya sabes dónde está tu sitio: fuera de la valla, como su refugio.
Te queda un nivel para la insignia «Primeros pasos».